Cogemos el catálogo de marcas de terceros que ya tienes en tu nave y lo ponemos a vender en Amazon. La cuenta se abre a tu nombre, el stock sigue siendo tuyo y el margen también. Nosotros la operamos todos los días.
Un almacén de marcas de terceros vive de una red comercial que tarda años en crecer y que se estanca. Esas mismas referencias se están vendiendo en Amazon todos los días. Casi siempre, a otro.
Amazon es el mayor centro comercial de Europa y tus referencias ya tienen sitio dentro: la ficha existe, la demanda existe y hay gente comprándolas hoy. Lo único que falta es alguien que sepa colocarlas y pelear la Buy Box todos los días.
No vendemos "gestión de Amazon" en abstracto. Esta es la lista real de trabajo en la cuenta de un distribuidor — que no se parece en nada a la de una marca propia: aquí no hay que crear demanda, hay que ganar la ficha.
En este sector hay mucho ruido: hay quien vende "tiendas de Amazon llave en mano" a gente que no tiene ni producto ni almacén. Antes de contarte lo que hacemos, te decimos lo que no vamos a hacer contigo.
No somos liquidadores. No venimos a llevarnos tu mercancía barata para revenderla nosotros. Tu producto se vende a precio de mercado y el margen se queda en tu casa.
No hacemos marca propia, no lanzamos productos desde cero y no vendemos negocios de Amazon a nadie. Trabajamos con lo que ya tienes en el almacén y ya sabes que se vende.
La cuenta de Seller Central se abre a tu nombre y es tuya desde el primer día. Nosotros la gestionamos. Si te vas, te la llevas con todo su histórico.
No te pedimos que cambies de ERP, ni de transportista, ni la forma en la que tu equipo prepara los pedidos. Nos adaptamos a tu nave, no al revés. Lo único que cambia es de dónde llega el pedido.
No trabajamos con todo el mundo. Si tu caso es alguno de estos cuatro, tenemos mucho que hablar. Si buscas que te creemos una marca desde cero o que te compremos el stock a saldo, no somos nosotros.
Distribuyes marcas de terceros a una cartera que tardaste años en construir. El catálogo es bueno; el problema es cuánta gente lo ve. En Amazon ese mismo catálogo está delante de compradores nuevos cada día.
Tienes tienda o nave con volumen serio de mercancía y una operativa que ya funciona. No hace falta cambiarla: entra el pedido, tu gente lo prepara y sale. Igual que ahora, solo que el comprador llega de otro sitio.
Importas producto de marcas de terceros y puedes acreditar cada compra. Ese papel es tu mayor ventaja competitiva y casi nadie la aprovecha: es lo que desbloquea marcas y categorías restringidas, y lo que un revendedor improvisado no puede conseguir.
Abriste Amazon en su día, publicaste unas cuantas referencias y ahí se quedó. Suele ser el caso más rápido: ya hay histórico y valoraciones, así que nos saltamos la parte más lenta y vamos directos a lo que no funciona.
Empezamos por lo que menos te molesta y vamos subiendo. No te pedimos que cambies tu operativa el primer día.
Nos dices qué marcas mueves. Miramos qué referencias tuyas se venden hoy en Amazon, a qué precio, cuánta competencia hay en cada ficha y dónde tienes margen real.
Se acabó la muestra: pasamos todo el catálogo por el mismo filtro. De ahí sale la lista de qué publicamos primero, qué después y qué no merece la pena tocar.
Alta a nombre de tu empresa, verificación, documentación de las marcas que distribuyes y desbloqueo de las categorías que lo necesiten. Aquí se atasca todo el mundo.
Entra el pedido, lo preparas y sale, exactamente como ya trabajas. Cero inversión logística y cero stock enviado a ciegas: validamos qué se vende antes de mover un palet.
Fichas bien montadas, precio dinámico con suelo de margen, campañas sobre lo que rota y vigilancia de la competencia y de la salud de la cuenta. Aquí las ventas dejan de ser un goteo.
Con datos en la mano, llevamos a los almacenes de Amazon solo las referencias que ya rotan: ganas Prime y subes en las búsquedas. Desde ahí abrimos Francia, Italia y Alemania.
Cuando tu cuenta funciona en Amazon España, el resto de Europa se abre con el mismo stock, la misma ficha y un solo panel, sin volver a empezar de cero. Es el crecimiento que un distribuidor español no podría permitirse montando una red comercial país por país.
Mueve los controles con los números de tu almacén. No hace falta el catálogo entero: unas pocas referencias que roten de verdad ya mueven cifras serias. Es una estimación para situarte — los números buenos salen del análisis de tus marcas.
Todas son legítimas y probablemente ya te han ofrecido alguna. Esta es la comparación honesta, incluidas las partes en las que no salimos ganando.
El margen entero es tuyo y no dependes de nadie. A cambio, aprendes Amazon con tu propia cuenta como campo de pruebas — y los errores de catálogo o de cuenta se pagan con bloqueos.
Control total y una persona dedicada. Pero pagas sueldo fijo desde el mes uno, vendas o no, y encontrar a alguien que domine Amazon de verdad no es fácil. Si se va, el conocimiento se va con él.
Cero esfuerzo y cobro inmediato: te compra el stock y él se pelea con Amazon. El problema es que a partir de ahí el canal es suyo — su precio, su ficha, su cliente y su margen. Tú vuelves a ser proveedor.
La cuenta se abre a tu nombre y la operamos nosotros a diario. Empiezas en semanas, no en meses; tú decides el precio de venta; y si un día lo dejamos, te quedas la cuenta con su histórico y sus valoraciones.
Es la primera pregunta que nos hace todo el mundo, y con razón. Hay agencias que venden bajo su propia cuenta: cuando la relación termina, el cliente se queda sin nada. Con nosotros no funciona así.
No nos escondemos detrás de un "consúltanos". Este es el modelo entero, y está pensado para que, cuanto mejor te vaya, menos coste fijo tengas.
Al principio el trabajo pesado está todo por delante: abrir la cuenta, documentar marcas, montar el catálogo, fotos, textos, precios y las primeras campañas. Todavía no hay ventas que sostengan nada, así que cobramos un alta inicial y una cuota mientras construimos el canal.
En cuanto tus ventas alcanzan volumen, cambiamos la cuota fija por un porcentaje bajo sobre lo que se factura. Tú te quitas el coste fijo de encima y nosotros pasamos a ganar solo si tú vendes. A partir de ahí, nuestro interés y el tuyo son el mismo.
Fase 1 → Fase 2 · La transición la marcan tus ventas, no el calendario
Cierto, y es un buen argumento de venta. Léelo bien: cobran cuota fija para siempre. Vendas mucho o vendas poco, su factura es la misma y su incentivo también. Nuestro porcentaje no se suma a la cuota: la sustituye. Cuando entras en fase 2 dejas de pagar cuota, y si un mes vendes menos, nos llevamos menos. Preferimos ganar contigo que ganar de ti.
Cualquiera puede prometerte una cifra de ventas. Nadie controla lo que compra la gente, y quien te asegure lo contrario te está vendiendo humo. Lo que sí controlamos —y lo que de verdad mueve tus ventas— es el trabajo que se hace en tu cuenta todos los días.
Eso va firmado, con plazos concretos, y lo puedes comprobar tú mismo desde tu panel: no tienes que fiarte de nuestra palabra. Cada mes te marcamos en el informe si lo hemos cumplido. El mes que fallamos y no lo arreglamos, no lo pagas.
Casi todas las agencias de Amazon te enseñan resultados de otros. Nosotros empezamos enseñándote los propios: llevamos años vendiendo en Amazon con nuestro dinero, nuestro stock y nuestro riesgo. Lo que vamos a hacer con tu catálogo es exactamente lo que hacemos cada día con el nuestro.
Compramos, publicamos, fijamos precios, peleamos la Buy Box, gestionamos devoluciones y aguantamos las incidencias de cuenta como cualquier vendedor. Sabemos lo que cuesta cada punto de margen porque lo hemos perdido y ganado nosotros. Por eso no te vamos a vender un plan bonito: te vamos a decir qué referencias tuyas tienen sitio en Amazon y cuáles no, aunque eso signifique recomendarte empezar con la mitad de tu catálogo.
Preferimos decírtelo aquí y ahorrarnos los dos una llamada.
Si tu duda no está aquí, escríbenos por WhatsApp. Preferimos una llamada de 20 minutos a un embudo de emails.
Tuya. Se abre a nombre de tu empresa, con tu CIF y tu cuenta bancaria. El dinero de las ventas entra directamente en tu banco, sin pasar por nosotros. Nosotros somos gestores con acceso, no titulares. Si algún día terminamos, te quedas la cuenta con todo su histórico y sus valoraciones.
Sí, siempre que puedas acreditar que las has comprado legalmente. Amazon exige facturas de proveedor para autorizar muchas marcas y categorías, y ese es precisamente uno de los trámites que gestionamos por ti. Si tus compras están documentadas, no hay problema. Si no lo están, te lo diremos antes de empezar.
No, y desconfía de quien lo haga: las ventas dependen de tu stock, de tu precio y de la competencia de cada ficha, y eso no lo controla ninguna agencia. Lo que sí garantizamos por contrato es el trabajo: catálogo publicado en plazo, precios revisados todos los días laborables, mensajes e incidencias contestados en menos de 24 horas e informe mensual antes del día 5. Si fallamos en alguno y no lo corregimos en cinco días laborables, ese mes no nos pagas. Nosotros mismos te marcamos el cumplimiento en el informe.
Es lo normal y no es mala noticia: significa que hay demanda demostrada. En Amazon varios vendedores comparten la misma ficha y compiten por la Buy Box, que es la caja de compra que sale por defecto. Ganarla depende del precio, del método de envío y de la salud de tu cuenta. Esas tres cosas son exactamente en las que trabajamos, y en el análisis gratuito ya te decimos contra quién competirías en cada referencia.
No para empezar. Arrancamos con envío desde tu propio almacén, igual que ya trabajas hoy: entra el pedido y tu equipo lo prepara. Solo cuando tenemos datos reales de qué referencias rotan proponemos mandar esas concretas a Amazon, para ganar el sello Prime. Nunca antes, y nunca a ciegas.
Es una preocupación legítima y la tratamos desde el principio. Antes de publicar nada revisamos si alguna marca tiene restricciones de canal o de precio, y definimos contigo qué referencias entran en Amazon y a qué precio, para no competir contra tu propia red comercial. En muchos casos se empieza por el catálogo que tus clientes actuales no están moviendo.
No. No firmamos contratos de doce meses ni penalizaciones por salir. Si dejamos de aportarte valor, deberías poder irte, y además te llevas la cuenta contigo. Nuestro modelo está montado para que te quedes porque funciona, no porque hayas firmado algo.
Sí, y suele ser más rápido. Partimos de una cuenta que ya existe, con histórico y valoraciones, así que nos saltamos la parte más lenta. Empezamos por una auditoría de lo que ya tienes publicado: fichas, precios, salud de la cuenta y publicidad.
Es la pregunta correcta y por eso el modelo está montado como está: cobramos un porcentaje de lo que se vende, no de lo que compras. Si te recomendamos una compra y se queda parada en tu almacén, nosotros no ganamos nada y encima tenemos un problema que resolver. Nuestro incentivo es que compres poco y bien, no mucho. Además, cada recomendación va con el cálculo detrás: demanda, competencia y margen final después de comisiones y envío.
Las 3 marcas son una muestra para que veas cómo trabajamos antes de pagarnos nada. Cuando empezamos, revisamos tu catálogo entero referencia a referencia y te decimos qué publicar primero, qué después y qué no merece la pena. A partir de ahí seguimos vigilándolo: el catálogo se revisa de forma continua, porque en Amazon los precios y la competencia cambian todas las semanas.
Depende de cómo esté tu documentación y de las categorías de tus marcas. Con la cuenta ya verificada, las primeras ventas suelen llegar pronto porque trabajamos con productos que ya tienen demanda en Amazon: no hay que crear mercado, solo colocarse bien en el que ya existe. En la llamada de análisis te damos un plazo concreto para tu caso, no una promesa genérica.
Depende del tamaño de tu catálogo y de en qué estado esté todo. Por eso el primer paso es gratis: analizamos tus 3 marcas principales, vemos qué hay ahí de verdad y te damos una cifra cerrada. Sin ver tu catálogo, cualquier precio que te diéramos sería inventado.
Con casi todas, pero hay categorías restringidas en Amazon (alimentación, cosmética, suplementos, juguetes o electrónica, según el caso) que exigen documentación adicional y aprobaciones específicas. No es un impedimento, es un trámite más: lo comprobamos en el análisis gratuito y te decimos desde el principio qué parte de tu catálogo va a necesitar papeleo extra.
Una llamada, tus tres marcas principales y te decimos qué hay ahí de verdad. Si tu catálogo no tiene sitio en Amazon, te lo diremos igual.